miércoles, 20 de julio de 2016

DE AYER, DE HOY Y DE SIEMPRE

“No habrá más derramamiento
de sangre de los toros”.
(San Miguel Arcángel)

Este tema es tan antiguo y moderno como la misma humanidad. Para ello basta ver, conexionar y citar algunos hechos que la historia registra a lo largo, ancho y profundo de las páginas del universo en general y de las naciones en particular.

Algunos pueblos antiguos de Oriente y de Occidente, rindieron culto y adoraron a diversos dioses como Apolo, Júpiter, Neptuno; y a otros seres siderales como el Sol, la Luna y las estrellas; animales como toros, águilas, elefantes, escarabajos, halcones, leones, tigres, serpientes y múltiples objetos de materiales especiales, como estatuas de bronce, íconos de madera, marfil y otros. Todo esto con el fin de lograr beneficios personales y colectivos; a nivel corporal, mental y espiritual para el mundo de los vivos o de los muertos.

Además, los hombres de todas las edades han hecho uso positivo o negativo de los recursos naturales, unas veces, en pro y otras en contra, de unos y de otros. Como el caso de los egipcios, con el “Buey Apis” que para ellos representó a “PTAH”, que significó y significa “el dios que creó todo cuanto existe”[1].

El ejemplo de aquellos, con el vuelo de los siglos, pasó a los hebreos, al haber sido esclavos de los egipcios; es el caso del “Becerro de Oro”, en el cual Aarón y el pueblo fundieron un becerro para hacer un dios que fuera adelante de ellos y rendirle culto de adoración. Entonces estos exclamaron: Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto. “Viendo esto Aarón, erigió un altar ante el becerro y anunció: Mañana habrá fiesta en honor a Yahveh”[2].

Las enseñanzas de los egipcios y de los hebreros, se fusionaron y se difundieron en el tiempo y el espacio y penetraron las fronteras de Grecia, como Gerión, gigante griego de tres cabezas y tres troncos. Vivía en el litoral gaditano y poseía un rebaño de bueyes del que se apoderó Heracles, quien lo mató[3].
Todo lo anterior pasa al “Imperio romano” con los “gladiadores que eran hombres que combatían con armas contra otros hombres o contra animales feroces en el circo romano[4]… Toda esta pléyade de conocimientos y experiencias llegaron a España y con el descubrimiento del "Nuevo Mundo”, se trasmite a este por Cristóbal Colón, en 1492[5].

Sin embargo, nos dejaron muchas costumbres y tradiciones negativas como los “toros y toreros”. Afirmo esto porque jamás he estado de acuerdo con estas prácticas inmisericordes, salvajes y sadomasoquistas, que se cometen con toda clase de animales como el caso de los toros en los circos, los caballos que tiran a las zorras[6] en las ciudades y los bueyes de yunta que maltratan en los campos trabajando la tierra, etc.

Invito a aquel o aquellos que en algún tiempo y lugar tengan la fortuna de leer, reflexionar y compartir la célebre historia de lo que sucedió en la provincia de Gargano con el “Arcángel San Miguel” y el obispo de allí: Al ver Dios la gran tragedia de los “toros y toreros” a lo largo y ancho de los siglos, en el año 490 un señor de Gargano, Italia; estaba buscando uno de sus más preciados toros, cuando pensaba que estaba definitivamente perdido, logró verlo de rodillas dentro de una cueva.

Como la cueva estaba muy alta, este hombre pensó que jamás el toro lograría salir de allí y le disparó una flecha para sacarlo de su miseria. Pero la flecha, a medio camino, dio la vuelta dirigiéndose de nuevo hacia el hombre. Sorprendido, este fue a donde el obispo a relatarle lo sucedido. El obispo instituyó dos días de ayuno y de oración fuera de la cueva para discernir si lo ocurrido era o no un incidente del cielo. Mientras oraba, San Miguel se le apareció al obispo y le dijo “yo soy San Miguel Arcángel y estoy siempre ante la presencia de Dios, esta cueva es sagrada para mí, es de mi elección, no habrá más derramamiento de sangre de los toros”.

Con esta divina y célebre enseñanza me declaro amigo del Arcángel y contrario a sacrificar los “toros y toreros”, como de la tauromaquia que no es más que sinónimo de expoliación, crueldad y extinción contra los animales del planeta y demás seres vivientes[7].

Bogotá, 12 de noviembre de 2007



[1] Cfr. “El Libro de Egipto de los muertos”, pág. 30.
[2] Ex. 32, 4 y ss.
[3] Cfr. Mitología griega.
[4] www.agapea.com/breve-historia-de-los-gladiadores-n176490i.htm
[5] Biografía de Cristóbal Colón y sus cuatro viajes al Nuevo Mundo. Págs. 191 a 467. Ediciones Destino.
[6] Zorras: mecanismo de transporte de carga halado por un caballo.

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