DE AYER,
DE HOY Y DE SIEMPRE
“No habrá más derramamiento
de sangre de los toros”.
(San Miguel Arcángel)
Este tema
es tan antiguo y moderno como la misma humanidad. Para ello basta ver,
conexionar y citar algunos hechos que la historia registra a lo largo, ancho y
profundo de las páginas del universo en general y de las naciones en
particular.
Algunos
pueblos antiguos de Oriente y de Occidente, rindieron culto y adoraron a
diversos dioses como Apolo, Júpiter, Neptuno; y a otros seres siderales como el
Sol, la Luna y las estrellas; animales como toros, águilas, elefantes,
escarabajos, halcones, leones, tigres, serpientes y múltiples objetos de
materiales especiales, como estatuas de bronce, íconos de madera, marfil y
otros. Todo esto con el fin de lograr beneficios personales y colectivos; a
nivel corporal, mental y espiritual para el mundo de los vivos o de los
muertos.
Además,
los hombres de todas las edades han hecho uso positivo o negativo de los
recursos naturales, unas veces, en pro y otras en contra, de unos y de otros.
Como el caso de los egipcios, con el “Buey Apis” que para ellos representó a
“PTAH”, que significó y significa “el dios que creó todo cuanto existe”[1].
El
ejemplo de aquellos, con el vuelo de los siglos, pasó a los hebreos, al haber
sido esclavos de los egipcios; es el caso del “Becerro de Oro”, en el cual
Aarón y el pueblo fundieron un becerro para hacer un dios que fuera adelante de
ellos y rendirle culto de adoración. Entonces estos exclamaron: Este es tu
Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto. “Viendo esto Aarón,
erigió un altar ante el becerro y anunció: Mañana habrá fiesta en honor a
Yahveh”[2].
Las
enseñanzas de los egipcios y de los hebreros, se fusionaron y se difundieron en
el tiempo y el espacio y penetraron las fronteras de Grecia, como Gerión,
gigante griego de tres cabezas y tres troncos. Vivía en el litoral gaditano y
poseía un rebaño de bueyes del que se apoderó Heracles, quien lo mató[3].
Todo lo
anterior pasa al “Imperio romano” con los “gladiadores que eran hombres que
combatían con armas contra otros hombres o contra animales feroces en el circo
romano[4]… Toda esta pléyade de conocimientos y
experiencias llegaron a España y con el descubrimiento del "Nuevo Mundo”,
se trasmite a este por Cristóbal Colón, en 1492[5].
Sin
embargo, nos dejaron muchas costumbres y tradiciones negativas como los “toros
y toreros”. Afirmo esto porque jamás he estado de acuerdo con estas prácticas
inmisericordes, salvajes y sadomasoquistas, que se cometen con toda clase de
animales como el caso de los toros en los circos, los caballos que tiran a las
zorras[6] en las ciudades y los bueyes de yunta que
maltratan en los campos trabajando la tierra, etc.
Invito a
aquel o aquellos que en algún tiempo y lugar tengan la fortuna de leer,
reflexionar y compartir la célebre historia de lo que sucedió en la provincia
de Gargano con el “Arcángel San Miguel” y el obispo de allí: Al ver Dios la
gran tragedia de los “toros y toreros” a lo largo y ancho de los siglos, en el
año 490 un señor de Gargano, Italia; estaba buscando uno de sus más preciados
toros, cuando pensaba que estaba definitivamente perdido, logró verlo de
rodillas dentro de una cueva.
Como la
cueva estaba muy alta, este hombre pensó que jamás el toro lograría salir de
allí y le disparó una flecha para sacarlo de su miseria. Pero la flecha, a
medio camino, dio la vuelta dirigiéndose de nuevo hacia el hombre. Sorprendido,
este fue a donde el obispo a relatarle lo sucedido. El obispo instituyó dos
días de ayuno y de oración fuera de la cueva para discernir si lo ocurrido era
o no un incidente del cielo. Mientras oraba, San Miguel se le apareció al
obispo y le dijo “yo soy San Miguel Arcángel y estoy siempre ante la presencia
de Dios, esta cueva es sagrada para mí, es de mi elección, no habrá más
derramamiento de sangre de los toros”.
Con esta
divina y célebre enseñanza me declaro amigo del Arcángel y contrario a
sacrificar los “toros y toreros”, como de la tauromaquia que no es más que
sinónimo de expoliación, crueldad y extinción contra los animales del planeta y
demás seres vivientes[7].
Bogotá, 12 de noviembre de 2007
[1] Cfr. “El Libro de Egipto de los muertos”, pág. 30.
[3] Cfr. Mitología griega.
[4] www.agapea.com/breve-historia-de-los-gladiadores-n176490i.htm
[5] Biografía de Cristóbal Colón y sus cuatro viajes al Nuevo Mundo.
Págs. 191 a 467. Ediciones Destino.
[6] Zorras: mecanismo de transporte de carga halado por un caballo.
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