¡Qué
desgracia fue para mí, cuando Raúl Bustos Alba (El Salchichón), me quitó el
sombrero de fieltro
azul, recién comprado por mis progenitores y que yo estaba estrenando ese lunes
de febrero de 1962 y pensar cómo yo llegaría a la casa sin él y que mis papás
me castigaran por tal pérdida… ¡Hoy es la hora que no sé qué pasó con mi
sombrero ni del pícaro que se robó mi prenda!
